Cómo hacer una salsa de tomate casera

En esta ocasión vamos a ver cómo hacer una buena salsa de tomate casera. De vez en cuando nos encontramos con algunos tomates muy maduros que no vamos a consumir y es una buena idea hacer esta salsa, tan utilizada en nuestra cocina y que además podemos congelar en envases pequeños para ir utilizándola a medida que nos haga falta. Con ella podremos hacer desde una buena pasta, pasando por el pollo o un buen atún o bacalao con tomate.

Evidentemente, la receta de salsa de tomate es diferente en cada casa a la que vaya. Esta es un ejemplo, el cual podrás variar, dependiendo de los ingredientes que tengas o que más te gusten.

Cómo hacer una salsa de tomate casera

Ingredientes para la salsa de tomate casera

  • 1 pimiento verde
  • 1 zanahoria grande o 2 pequeñas
  • 1 rama de apio
  • 1 cebolla roja
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • Pimienta
  • Sal
  • Azúcar
  • Vino tinto
  • Vino blanco
  • 1 lata de tomate concentrado
  • 1 kilo de tomates maduros
  • Aceite de oliva

Preparación de la salsa de tomate casera

Paso a paso de la salsa de tomate

Lo primero que vamos a hacer es preparar todas las verduras, lavarlas bien, pelar el ajo, las cebollas, las zanahorias y los tomates. Al apio le quitamos los filamento cortando un trocito de un extremo y tirando. Picamos bien todas las verduras.

En una cazuela o sartén grande y profunda ponemos un chorrito de aceite de oliva y hacemos un sofrito con el ajo, los dos tipos de cebolla, el pimiento, la zanahoria y el apio. Añadimos un poco de sal y pimienta. No se nos tiene que dorar, así que el fuego no tiene que estar demasiado fuerte. Con una cuchara de madera, vamos removiendo de vez en cuando para que se vaya pochando todo por igual, hasta que la cebolla esté transparente.

Añadimos el tomate troceado, el cual tendrá agua y hay que hacer que se evapore. Vamos dando vueltas hasta que se evapore un poco del agua del tomate. Yo añado un poco de azúcar dependiendo de si los tomates están ácidos o no.

Añadimos el tomate concentrado y mezclamos bien.

Finalmente incorporamos el vino. Puede ser blanco o tinto o ambos. En esta ocasión pusimos de los dos. Con la medida de la lata de tomate, ponemos una de vino blanco y otra de tinto.

Dejamos hervir a fuego medio haciendo que se reduzca el liquido y se concentre la salsa. Probamos y rectificamos de sal y pimienta si es necesario.

¡Y ya está lista! Ahora podemos o bien congelarla (una vez que esté fría) para futuras ocasiones o preparar un gran plato.

Salsa de tomate una vez terminada

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